Reclamaciones productos sanitarios

Prótesis PIP. Talidomida. Bio-Alcamid. Prótesis de cadera DePuy. Son ejemplos de fármacos y productos sanitarios que han provocado daños a la salud de muchas personas. Ahora se habla de un anticonceptivo como posible elemento perjudicial a la salud: Essure, de Bayer.

Si usted, como paciente, recibe tratamiento con un fármaco que le está dañando su salud o padece complicaciones derivadas de algún producto sanitario, puede reclamar al fabricante por los daños que sufre.

Si usted, como profesional sanitario, ha recetado, recomendado o utilizado un medicamento o un producto que ahora parece dañino a la salud, no tema: usted creía que las autoridades sanitarias y el fabricante ya habían comprobado los posibles riesgos, valorado las complicaciones y estudiado las contraindicaciones que podían darse. Al seguir esas pautas, usted actuó correctamente.

¿A quién reclamar?

El responsable de todo producto es su fabricante. Pero si resulta que no está en Europa ni tiene un representante en la Unión, se puede acudir contra el importador. Hay una serie de reglas legales para atribuir la responsabilidad si no se puede identificar al fabricante de un producto.

Desde luego, el médico que se lo recomendó no es el culpable: él actuó creyendo que ese producto había pasado los controles legales oportunos y ahora hay personas que confiaron en él sufriendo daños por algo que él ha utilizado. El profesional sanitario no es el enemigo sino un aliado; también resulta afectado por ese producto que ha causado un daño: él actuó como habríamos hecho cualquiera en su lugar.

 

¿Qué es un “producto”?

Se define como cualquier bien mueble: es decir, cualquier objeto que se puede transportar, aunque esté instalado de forma fija en un edificio. Incluye desde un jarabe a un miembro artificial, un aparato de rayos, una cámara hiperbárica, una sonda, un implante… Por protección de los consumidores, la ley incluye en este concepto tanto el gas como la electricidad.

Pero lo normal es que no provoquen daños: a los dañinos los llamamos productos defectuosos.

 

¿Qué es un producto defectuoso?

Todo aquel producto que no sea tan seguro como cabe esperar de él. Un grado de peligrosidad es inherente a ciertos productos, pero algunos tienen algún defecto que aumenta ese riesgo, y los llamamos productos defectuosos; por ejemplo, todas las agujas pinchan, pero si además se parten al inyectarlas al paciente aumentan su peligrosidad y provocan daños: esas son defectuosas.

Un producto puede llegar a causar daños a la salud de las personas si el fabricante incumplió las debidas precauciones y deberes de vigilancia y control. Los riesgos para la salud de las personas pueden venir de diferentes vías:

  • Fallos de fabricación: una determinada cantidad de productos ha salido de fábrica con unos defectos que otros no tienen.
  • Errores de diseño: es el propio diseño del objeto el que no es correcto. Aristas puntiagudas, bordes cortantes, excesiva rigidez, materiales que provocan reacciones alérgicas…
  • Información defectuosa: se le atribuyen características o propiedades que no son reales, se presenta como carente de riesgos o efectos secundarios (pero los tiene, y graves), se ofrece con una garantía que se incumple, publicidad engañosa…

 

¿Quién puede sufrir el daño?

Cualquier persona que haya entrado en contacto con el producto.

Un paciente puede sufrir una reacción alérgica a componentes de una prótesis. Un enfermero puede desarrollar cáncer por exceso de radiación de un TAC. No es necesario que sean necesariamente los destinatarios del producto quienes sufran ese daño.

 

¿Qué daños pueden reclamarse?

Pueden reclamarse de forma conjunta tanto los personales, sea la muerte o daños a la salud, como los materiales, pero no los sufridos por el propio producto, que deben ser reclamados por vías diferentes.

Cabe incluso reclamar por daños morales.

 

¿Cuál es el plazo para reclamar?

Desde que se han sufrido los daños y se sabe quién es el responsable, hay tres años para poder reclamar.

 

Reclamar por Essure.

Essure es un producto anticonceptivo con forma de muelle que se ha presentado como alternativa a la ligadura de trompas sin cirugía, de fácil implantación en las trompas de Falopio, y de carácter permanente.

Desde su aprobación en 2002, miles de mujeres han denunciado daños causados por el dispositivo: reacciones alérgicas por sus componentes (titanio y níquel), dolor abdominal y pélvico, perforación en las trompas, embarazos no deseados…

Su implantación es sencilla. No así su extracción:  precisa extirpar las trompas de Falopio y, en algunos casos, también la del útero (total o parcialmente).

 

Si padece usted daños o secuelas por un medicamento o producto sanitario, contacte conmigo. Puedo ayudarle a obtener la reparación del daño que está sufriendo.