Guía para elegir mascarilla

La pandemia del coronavirus COVID 19 nos ha traído la necesidad de llevar mascarillas en nuestra vida cotidiana, pero no todas son iguales ni cumplen la misma función. Esta breve guía para elegir mascarilla pretender servir de ayuda y orientación para adquirir la mascarilla más adecuada a cada situación.

Este artículo toma como fuentes las recomendaciones de las autoridades sanitarias y la normativa vigente para facilitar información con la que elegir la mascarilla que más se adecúe a las exigencias y a la situación de cada uno. Todos somos responsables y podemos parar la pandemia.

Tipos de mascarillas para elegir

En países como Japón, Corea del Sur o China ya era habitual ver a personas con mascarilla por la calle, en el transporte público o en el trabajo. Antes de la pandemia del Covid 19.

elegir mascarilla
Estación de metro en Japón antes de la pandemia.
Fuente: Issei Kato.

En Occidente, antes de la pandemia, se usaban mascarillas en entorno sanitario y como medida de higiene y/o seguridad en trabajos concretos. Ahora nos las estamos poniendo con la finalidad de protegernos a nosotros mismos y evitar el contagio. Para las culturas orientales, el uso de mascarillas ha sido durante años una medida de respeto hacia los demás, ya que las usaban las personas enfermas para no contagiar a los demás: aunque se tratara de un simple catarro, de los de toda la vida.

Como somos novatos en su uso cotidiano, tenemos dificultades a la hora de elegir mascarilla. Hay que tener en cuenta nuestra situación y necesidades y conocer las características de las mascarillas. Tanto es así que, ante la generalizada confusión, el Ministerio de Consumo ha publicado un documento de ayuda en ese sentido.

Podemos hablar de diferentes tipos de mascarillas, y su clasificación en orden creciente de protección para quien las lleva es el siguiente:

  1. mascarillas higiénicas,
  2. mascarillas quirúrgicas,
  3. mascarillas que son equipos de protección individual (EPIs).

Cada una tiene su utilidad y finalidad. Cada una tiene unos usos recomendados y con esa información podremos decidir si nos sirven para lo que pretendemos de ellas, o si necesitamos elegir una mascarilla diferente.

Mascarillas higiénicas

Una mascarilla higiénica no es ni un producto sanitario ni un equipo de protección individual.

Este tipo de mascarillas han proliferado mucho con la evolución y extensión de la pandemia, tanto que las vemos en los escaparates de muchas tiendas de ropa, por ejemplo. Suelen estar hechas con tela, capas superpuestas de tejido cosido. Las hay con diseños muy bonitos y atractivos, incluso para los más exigentes en cuestiones de moda.

Sin embargo, cabe preguntar «¿me sirven las mascarillas higiénicas para lo que necesito?»

Estas mascarillas son el nivel de protección más bajo y elemental de los tres que vamos a mencionar.

Muchas de las mascarillas higiénicas son fabricadas por particulares con la mejor voluntad de ayudar en estos tiempos de incertidumbre y miedo. Otras son fabricadas por empresas directamente.

Mascarillas higiénicas artesanales

Muchas de estas mascarillas no han pasado evaluaciones de conformidad con la normativa ni examen alguno por las autoridades. Esas son «mascarillas caseras» o «artesanales», suelen estar hechas por alguien de la familia o barrio de quien las lleva.

Su nivel de protección se presume bastante reducido: se presume porque no se han sometido a ningún tipo de pruebas ni análisis para comprobar qué grado de efectividad tienen. No hay pruebas ni garantías de su eficacia.

Con casi todas las que entran en este grupo sería como llevar un pañuelo en la cara o taparse con una bufanda tupida. Absolutamente insuficiente.

Mascarillas higiénicas industriales

Industriales en el sentido de que han sido producidas y fabricadas en masa, mediante procesos industriales.

Posiblemente, se trata las que más confusión generan.

Algunas intencionadamente porque buscan vender y usan términos que inducen a error, sugiriendo propiedades que no tienen. Por ejemplo, mencionan la protección de los trabajadores pero no indican en ningún momento que sean un equipo de protección individual ni mucho menos contienen los códigos identificativos que luego veremos. Juegan en el filo de la navaja de la publicidad e inducen a error; no engañan abiertamente ya que eso sería muy evidente e ilícito.

En otros casos, el fabricante simple y llanamente no ha querido presentar su mascarilla a los exámenes oficiales por la razón que sea (coste y tardanza en el trámite suelen ser las principales razones). Pero igual resulta que esas mascarillas pasarían esas evaluaciones con buen resultado.

Algunas de las mascarillas de este segundo grupo son fabricadas conforme a las exigencias de las normas UNE 0064 y UNE 0065, elaboradas por Aenor y publicadas por el Ministerio de Industria. En tal caso, deben indicarlo en el etiquetado.

Puede que cumplan con otras normas estandarizadas, en cuyo caso deben indicarlo también. Destaca en ese sentido la reciente UNE-CWA 17553-2020 (Cobertores faciales comunitarios. Guía de requisitos mínimos, métodos de ensayo y uso).

Que el fabricante diga que cumple con estas normas no constituye una gran garantía, ya que podría decirlo pero no hacerlo. Pero si hay un tercero certificando que las cumple, esa es una buena garantía.

Este tipo de mascarillas suelen ser reutilizables, después de lavarlas en lavadora a la temperatura indicada por el fabricante para el máximo de usos que el fabricante indica en el etiquetado.

Las mascarillas caseras no cuentan con estas indicaciones, con lo que se recomienda lavarlas a la temperatura adecuada para el tipo de tejido, y reutilizarlas un número razonable de veces: a priori, no más de diez veces.

Para qué sirven las mascarillas higiénicas

Se trata de las más sencillas, en principio: no son ni producto sanitario ni EPI. Son el elemento básico de protección durante esta pandemia, junto con la distancia social y la repetida higiene de manos.

Se recomienda su uso por personas sanas, para protegerse durante las actividades cotidianas más normales: paseos, compra… Dada la escasa cantidad de pruebas analíticas que se realizan, así como la posibilidad de dar un falso negativo, nunca podemos estar 100% seguros de que estamos sanos.

El nivel de protección que ofrecen es el más bajo de los tres tipos de mascarillas que planeamos.

Dónde comprar mascarillas higiénicas

Este tipo de mascarillas se venden en cualquier tipo de establecimiento, aunque no se dedique a la higiene ni el cuidado de la salud. Se ha mencionado antes las tiendas de ropa, por ejemplo.

Internet es el campo donde más han proliferado aquellas que juegan con la ambigüedad, favoreciendo que los compradores crean estar comprando algo que cumple ciertas condiciones cuando nunca se ha indicado tal cosa expresamente en el producto o su publicidad. Mucho cuidado para no caer en tales trampas.

Elegir mascarillas higiénicas puede ser opción cómoda y fácil. Para hacerla segura debemos comprobar el etiquetado y, al menos, asegurarnos de que la etiqueta indica expresamente que cumplen las normas UNE 0064 o 0065.

Mascarillas quirúrgicas

Hasta la llegada de la pandemia, sólo se veían en centros sanitarios y llevadas por profesionales sanitarios. Se trata de mascarillas desechables, de un solo uso, fabricadas con materiales basados en celulosas y fibras textiles en casi todos los casos.

Se trata de productos sanitarios, de tipo I o tipo II en función del nivel de filtración que incorporan, e incluso pueden ofrecer protección frente salpicaduras de saliva o sangre (si incorporan la mención IIR).

Para tener la condición de producto sanitario han debido superar la necesaria evaluación de la conformidad respecto a la normativa vigente. En tal caso incorporan el Marcado CE, que debe ir seguido de un número, que identifica al organismo notificado que ha evaluado ese producto.

Además, suelen mencionar que cumplen con la norma
UNE-EN 14683:2019+AC:2019 (Mascarillas quirúrgicas. Requisitos y métodos de ensayo), que es la norma armonizada más extendida en este ámbito.

Aunque existen las falsificaciones -pensar otra cosa sería de ilusos-, estas indicaciones dan un alto nivel de seguridad y confianza a los consumidores y destinatarios de estos productos.

Debe insistirse en una idea. Podemos encontrar -especialmente en internet- mascarillas que no tienen esas indicaciones. Eso no indica que no sean aptas para su uso ni que sean falsificaciones o que sean un engaño. No necesariamente. Puede que se trate de productos fabricados fuera de Europa que no han sido presentados a exámenes oficiales para la obtención del Marcado CE, pero puede que los superaran con excelentes resultados.

Para facilitar la tarea a los consumidores, se recomienda elegir mascarillas que lleven el Marcado CE.

Para qué sirven las mascarillas quirúrgicas

Por su nivel de protección, para quien las lleva y para el resto, se recomienda el uso de este tipo de mascarillas a personas que tengan algún tipo de síntomas que hagan sospechar en la posible presencia de Covid. También debieran usarla las personas que resulten positivas en analíticas de detección de Covid aunque no manifiesten síntomas (asintomáticos).

Dado que cualquiera puede ser portador sin saberlo, por no manifestar síntomas, una buena medida de prudencia sería elegir mascarillas quirúrgicas de forma generalizada.

Dónde comprar mascarillas quirúrgicas

Si se pretende elegir mascarillas quirúrgicas, pueden ser compradas empaquetadas en cualquier establecimiento, no sólo en farmacias y tiendas especializadas. Sólo una farmacia podría venderlas por separado y sin envase individual.

Al comprarlas por internet debe prestarse mucha atención para comprobar que las menciones anteriores (Marcado CE, Tipo I o II, normas…) se indican en las propias mascarillas o, al menos en su etiquetado.

Mascarillas que son equipos de protección individual (EPIs)

Para determinados trabajos existe la obligación de contar con ciertos sistemas de protección de la salud de los trabajadores. Esto no es nuevo y se viene haciendo en muchísimos sectores, y algunos incluso incorporan la obligación de contar con mascarillas especiales.

Estas mascarillas, para ser EPIs, deben haber superado las pruebas, análisis y exámenes técnicos (evaluaciones de la conformidad) por parte de entidades independientes que se dedican a ello (organismos notificados). Así obtienen el Marcado CE, acompañado del número de cuatro cifras que indica el organismo notificado que las evaluó.

Suelen incorporara la indicación de que cumplen la norma UNE-EN 149:2001+A1:2010 (Dispositivos de protección respiratoria. Medias máscaras filtrantes de protección contra partículas. Requisitos, ensayos, marcado).

Además, deben indicar qué tipo de EPI es. En Europa se clasifican en función de su capacidad de filtrado, de menor a mayor filtrado, en FFP1, FFP2 y FFP3. China usa otra clasificación y las denomina N95 o KN95, entre otras.

Si se trata de filtros en vez de mascarillas en sí, la clasificación europea es P1, P2 y P3.

También debe indicarse si son reutilizables (R) o no reutilizables (NR).

Para qué sirven las mascarillas EPIs

Algunos profesionales de la sanidad pueden requerir para su labor el uso de mascarillas que estén expresamente reconocidas como equipos de protección individual (EPIs).

Algunas personas, por su estado de salud, pueden tener que usar también este tipo de protección especializada, por prescripción facultativa.

Además, se recomienda que las personas que están en contacto con enfermos de Covid 19 utilicen este tipo de mascarillas.

Para el caso del Covid 19, la recomendación oficial es la utilización de mascarillas tipo FFP2 por parte de los sujetos antes mencionados. En estos casos no hay duda a la hora de elegir mascarillas.

Niveles de protección personal

Cada uno debemos decidir qué nivel de protección queremos para nosotros mismos y para nuestro entorno.

Las recomendaciones oficiales constituyen unos mínimos, por lo que cada uno somos libres de aumentar el nivel de seguridad que queremos. Lo que no es justificable es que se reduzca esa protección, pero sí que se incremente.

Así, sería más que deseable que todos lleváramos, al menos, mascarillas quirúrgicas, y que las consideradas equipo de protección individual se usaran adecuadamente y por quienes deben hacerlo.

Sin embargo, hay una excepción importante a esta regla: las mascarillas FFP2 y FFP3 con válvula de exhalación no impiden la salida de partículas al exterior, así que no protegen a los demás. Y no suponen un notable aumento del nivel de protección respecto a las FFP2 y FFP3 sin válvula, respectivamente. Es por esa razón que se desaconseja el uso de mascarillas con válvula de exhalación por la población en general: sólo deben usarse en los casos expresamente indicados para ello.

A criterio de este abogado experto en derecho sanitario, en un escenario ideal (dentro del disparate que es esta pandemia) todos llevaríamos mascarillas FFP2 sin válvula de exhalación.

Dicho esto, cada uno debiera estar en condiciones de decidir y poder elegir mascarilla entre las disponibles en el mercado.

Cómo usar y llevar mascarilla

En todo caso, se recomienda siempre utilizar mascarillas homologadas. Son las que han pasado evaluaciones y exámenes para comprobar sus propiedades y capacidad de filtrado. Las artesanales, por mucho cariño y atención que se les haya puesto, no cuentan con ese respaldo.

Por tanto, buscar siempre mascarillas que cuenten con Marcado CE y que, a ser posible, indiquen en su etiquetado qué norma armonizada están cumpliendo (todos esos códigos antes indicados como UNE y un grupo de números). Si no lo lleva nada de esto habría que comprobar los test de laboratorio, y eso no suele estar accesible para todos los consumidores.

El fabricante de cada mascarilla es quien mejor conoce las especificaciones técnicas de su producto, por lo que deben seguirse las indicaciones que utilización que cada uno hace.

En general, y a menos que el fabricante indique otra cosa, se recomienda usar las mascarillas -todas ellas- un máximo de 4 horas seguidas, tanto por comodidad como por higiene, pues el vaho al respirar las ensucia por dentro. En caso de uso prolongado y continuado pueden aparecer irritaciones en la piel, eccemas e incluso hongos.

Alargar el tiempo de uso de las mascarillas es un grave error, ya que pierden su capacidad protectora y de filtrado debido a la exposición continuada a la respiración y a la humedad ambiental. Por favor, no usarlas más del tiempo indicado por el fabricante. En caso de duda, tómese como criterio las 4 horas de máximo.

Si se ensucian, sufren roturas, raspaduras o arañazos, no se fijan bien o se mojan, es recomendable cambiarlas.

Para colocar la mascarilla es necesario tener las manos limpias, cogerla por las gomas y ponerla sobre boca y nariz sin tocar la propia mascarilla. Una vez ubicada, ajustar a la forma de la nariz con dos dedos y de una única vez.

No debe tocarse la mascarilla, y si se hace hay que lavarse las manos inmediatamente. Nada de tocar el frontal ni los lados, ni ajustarla constantemente. Nada de excusas como «me pica» o «me molesta»: eso ya se sabe y hay que aguantar.

Para retirarla hay que cogerla por las gomas y no tocar la mascarilla.

Se recomienda no reutilizar las mascarillas, salvo que expresamente esté así indicado por el fabricante, y conforme a sus especificaciones.

Cuando hay que tirarla a la basura, debe antes introducirse en una bolsa de plástico, y cerrarla. Entonces se tira a la basura.

Mascarillas y niños pequeños

Las indicaciones a continuación provienen de las recomendaciones oficiales de las autoridades sanitarias y de conversaciones con profesionales de la pediatría, médicos colegiados con esa especialidad oficialmente reconocida en España. Por mi trabajo de abogado experto en derecho sanitario trato con algunos, y las facilito con ánimo de difundir información útil.

Lo primero a tener en cuenta es la situación personal del menor en cuestión. Si por su salud ha habido un diagnóstico y decisión médica acerca de si debe llevar mascarilla, que además sea de un tipo en concreto, o que no deba llevar ninguna en absoluto, debemos seguir esa expresa indicación médica porque es la más adecuada a ese menor en concreto. Su situación debe ser conocida en su entorno, lo que incluye la escuela, por supuesto, para que se puedan tomar las medidas más adecuadas para la protección de la salud de ese menor en concreto.

Dicho esto, pasemos a hablar de los criterios de las autoridades sanitarias.

En España, la Sanidad es una competencia transferida a las Comunidades Autónomas, lo que incrementa la inseguridad por la dispersión que eso supone. Cada Autonomía puede hacer sus propias normas al respecto, facilitando que haya normas distintas en cada región.

En general, se ha establecido como obligatorio el uso de mascarillas desde los doce años de edad, en igualdad de condiciones que los adultos.

Para los menores de entre seis hasta los once años, incluidos, se dice que es recomendable el uso de mascarilla, aunque hay Comunidades que las consideran obligatorias. Es el caso de la Comunidad Valenciana, que ha establecido su uso obligatorio para todas las personas desde los seis años, salvo expresa indicación terapéutica en contra, tanto en espacios abiertos como cerrados, con pocas excepciones (playas, piscinas, mientras se come o bebe, durante actividades deportivas) y manteniendo la distancia de seguridad siempre.

Como profesional del derecho (y como ciudadano), soy muy crítico con quienes hacen aprueban las normas (sean leyes o de rango inferior) porque no se exige requisito alguno (conocimientos ni preparación sobre la materia) a quienes aprueban esas normas. Resulta sorprendente, pero es la realidad.

Además, suele tratarse de personas muy alejadas de la realidad a la que se van a aplicar esas normas, lo que genera numerosas disfuncionalidades en la práctica.

En ese sentido, los pediatras con que trato me han comentado muchas veces que si el menor se toca constantemente la mascarilla (cosa muy frecuente en niños, y en bastantes adultos) ésta no cumple su función.

La mascarilla es un filtro y una barrera física para los virus. Si un virus se ha quedado atrapado en la mascarilla y la tocamos, el virus pasa a la mano. Basta tocar un ojo, la nariz, la boca y el virus ha entrado. También basta con tocar cualquier otra cosa para que el virus pase a esa superficie y espere su ocasión para infectar a alguien.

Con los niños hay que llevar muchísimo cuidado. Y aunque necesiten más carga vírica para infectarse o resultar contagiosos, si los van dejando por ahí, los demás los podemos recoger en cualquier momento, sin darnos cuenta. Por no hablar de su costumbre de compartir desde juguetes a lápices, botellas de agua, bocadillo…

Estamos aprendiendo constantemente sobre este virus que nos ha alterado la vida, por lo que debemos estar atentos a posibles cambios en las medidas de precaución. No es que los científicos no se aclaren. Es que no dejan de investigar y aprender, y divulgan el conocimiento que en cada momento tienen.

De entrada, igual ahora sabemos elegir la mascarilla más adecuada.

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