Trasplante y donación.

La donación de sangre salva vidas cada día. La donación de órganos salva vidas todos los días. Quien recibe esa sangre, ese trasplante de  médula ósea o esos órganos nunca llega a saber quién se los donó (salvo muy raras excepciones), y quien los dona, tampoco sabe quién los recibirá.

Decimos “se dona” porque es gratis: no hay pago, contraprestación ni compensación económica alguna por donar. Aún así, España es líder mundial en donación y trasplantes. Veamos algunas de las razones para ello.

 

Requisitos para donar sangre

Los requisitos para ser donante de sangre son los más sencillos. Basta con ser mayor de edad, pesar más de 50 kg y no encontrarte enfermo. Para asegurar este último requisito, un médico realiza una breve entrevista a la persona que quiere donar para verificar si le es posible hacerlo. Además, luego se realizan análisis.

Cuestiones como fiebre en los últimos quince días, intervenciones quirúrgicas recientes, tatuajes o perforaciones en los últimos meses, endoscopias… pueden hacer que deba esperarse un tiempo antes de poder donar: de ahí la necesidad de la entrevista con el médico.

Por el contrario, una hipertensión controlada y vigilada o estar menstruando no suponen ningún obstáculo para la donación.

 

Requisitos para donar médula ósea

Para donar médula ósea se exige tener entre 18 y 55 años y un estado de buena salud, que se verifica mediante un análisis de sangre ordinario.

Mientras que la sangre hace falta siempre, la médula ósea se necesita cuando hay una persona que la precisa y se cuenta con un donante compatible. Así que es necesario inscribirse como donante de médula con anterioridad, hacer una serie de pruebas y estar a disposición de cuando pueda hacer falta la donación en sí porque es en ese momento cuando se realiza: para proporcionarla a una persona concreta que la necesita.

 

Requisitos para donar órganos

Para el caso de fallecimiento, cualquier persona mayor de edad puede inscribirse como donante de órganos, solicitando la tarjeta de donante. Puede también hacer constar en su documento de instrucciones previas (o voluntades anticipadas, o mal llamado “testamento vital”) la voluntad de ser donante de órganos: mediante ese documento, cualquier persona mayor de edad puede dejar escrito cuál es el destino que desea dar a sus órganos para cuando fallezca –son más las cuestiones que pueden establecerse en ese documento-.

Con todo, suele preguntarse a la familia si se va a proceder a la donación de órganos conforme a la voluntad expresada por el paciente.

En el ámbito legal, debe destacarse la principal causa de la condición de España de líder mundial en donaciones de órganos: el artículo 9.1.a del Real Decreto 1723/2012, de 28 de diciembre, establece que toda persona fallecida se considera donante, a menos que conste su previa y expresa oposición. Es decir, que todos somos donantes a menos que digamos expresamente que no queremos serlo.

 

¿En qué consiste la donación en vida?

La donación en vida es la realizada mientras el donante todavía está vivo. Si bien tanto la donación de sangre como la donación de médula ósea se realizan con el donante vivo, al hablar de donación en vida nos referimos a las donaciones de órganos que se realizan por extracción del órgano, o de una parte, estando el donante vivo y velando por su vida y salud posteriores a la donación. Para ello, se exigen en el artículo 8 del Real Decreto 1723/2012 requisitos rigurosos:

  • El donante debe ser mayor de edad, en plenitud de sus facultades mentales y gozar de una salud que le permita realizar la donación.
  • La donación del órgano, o parte, debe ser compatible con la vida y su función debe poder ser asumida por su organismo de forma suficientemente segura.
  • El donante debe ser informado de consecuencias, riesgos, contraindicaciones, procedimiento… y debe consentir.
  • El órgano debe servir para mejorar sustancialmente las condiciones de vida del receptor.

En todo caso, para este tipo de donación se requiere informe de un Comité de Ética, ya que el donante deja afectada su salud para siempre.

¿Trasplante o transplante?

Aunque está muy extendido el término “transplante”, no es correcto. El término adecuado es “trasplante”.

Un trasplante consiste en quitarle a un paciente un órgano o tejido que no funciona correctamente y sustituirlo por otro que sí funciona bien.

Pero sin donantes no hay trasplantes.

 

Ventajas para el donante

La Ley es tajante en este sentido y no cabe duda al respecto: en España, la donación es una actividad altruista y no se permite ningún tipo de retribución por ello, aunque sí está prevista la posibilidad de compensar los gastos en que se pudiera incurrir y las pérdida sufridas directamente relacionadas con la donación (es decir, compensar lo que ese día no se ha ganado trabajando por haber tenido que realizar la donación, por ejemplo).

No se obtendrá lucro alguno, ni para el donante ni para tercero y se hace de forma anónima: sólo en el caso de donaciones en vida, que normalmente se realizan entre familiares, llegan a conocerse donante y receptor. El respeto a la confidencialidad es máximo en este tema, exigiendo y garantizando las mayores garantías posibles.

El receptor del órgano tampoco debe pagar cantidad alguna por el propio órgano. Repetimos: el modelo español es gratuito y basado en el altruismo.

Sí que es cierto que hay (pocos) establecimientos que ofrecen descuentos a personas que cuenten con carnet de donante, pero es fruto de la iniciativa de tales establecimientos.

 

Seguridad en las donaciones

Se realizan múltiples análisis y estudios previamente a implantar médula ósea o un órgano en una persona, ya que los riesgos de complicaciones exigen adoptar precauciones muy considerables.

Además, en todo tipo de donaciones existe un sistema de trazabilidad que permite identificar al donante y al receptor. Este sistema viene a garantizar la seguridad y la salud de los receptores, respetando la confidencialidad de los datos de ambos con las máximas medidas de protección.

Los datos de cualquier donación se conservarán durante, al menos, treinta años desde que se realizó. Así puede hacerse seguimiento de posibles patologías no detectadas en su momento.

Cualquier tipo de reacción o efecto adverso grave asociado a una donación de órganos es objeto de investigación, seguimiento, comunicación, registro y transmisión de la información pertinente a fin de resolverlo.

 

¿Por qué son necesarias las donaciones?

Tanto en las donaciones de órganos como en las de sangre y las de médula ósea, la razón por la son necesarias es la misma: no somos capaces de replicar nada que los sustituya al 100%.

Se han conseguido sintetizar sustitutivos de la sangre –que se utilizan, por ejemplo, en el caso de Testigos de Jehová- pero sigue sin ser sangre: nos faltan componentes que no sabemos producir en laboratorio todavía.

Podemos fabricar algunos órganos artificiales, pero todavía son muy caros y no tienen las mismas “prestaciones” que un órgano sano.

En el caso de la médula ósea, no sabemos fabricar nada que pueda suplir su función todavía.

Son muchas las circunstancias que hacen necesario un trasplante, pero las enfermedades y los accidentes son las principales. Ambos factores pueden dañar un riñón y hacer que la persona deba recibir diálisis periódicamente el resto de su vida: a menos que reciba un trasplante de riñón. La leucemia deja a la persona sin defensas frente a cualquier patógeno, indefensa hasta extremos que su vida peligra constantemente: la única solución conocida es recibir médula ósea sana.

Donar sangre no perjudica la salud del donante. Donar médula ósea puede suponer, en pocos casos, tener que pasar 24 horas en el hospital. El donante de órganos los cederá tras su muerte, cuando no los necesite.

 

No perdemos nada en ningún caso, y salvamos vidas. Así que todos ganamos mucho con las donaciones.

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